
Yo no necesito una hoguera enorme
para hacerte llegar lo que pienso,
lo que quiero, lo que siento y lo que sueño.
Me basta una vela, un quemador
y un poco de esencia de eucalipto.
Mis señales transmiten libertad.
Esa libertad que quieres
cuando sientes que estás atrapado.
Esas ganas de esfumarte,
de colarte por una rendija
y subir y subir hasta desaparecer.
Pero como ves, sólo es humo...
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